Durante décadas, la música de fondo de los grandes proyectos de construcción e industriales incluía el constante bullicio de las soldaduras, cortes y montajes in situ. Hoy en día, esa escena está siendo reemplazada cada vez más por la silenciosa precisión de la instalación de módulos prefabricados. Una tendencia significativa es el abandono de la fabricación de accesorios —como soportes para tuberías, elementos estructurales de acero, conductos y patines para equipos— in situ, en favor de su fabricación externa en entornos de fábrica controlados. Esta transición hacia la prefabricación se debe a importantes ventajas en calidad, coste, velocidad y seguridad.
Calidad y precisión inmejorables
Una fábrica es un entorno controlado, a diferencia de una obra en construcción abierta.
Condiciones consistentes: El trabajo se realiza en interiores, lejos de la lluvia, el viento, el polvo y temperaturas extremas que pueden deformar los materiales y comprometer las soldaduras o los revestimientos.
Maquinaria avanzada: Las fábricas utilizan corte controlado por computadora (CNC), soldadura robótica y plantillas precisas que garantizan que cada componente cumpla con las especificaciones de diseño exactas con precisión milimétrica.
Control de calidad estructurado: Cada paso puede inspeccionarse sistemáticamente antes de que la pieza salga de fábrica. Esto se traduce en menos defectos, componentes más ajustados y un producto final más fiable en comparación con la mano de obra variable in situ.
Aumentos espectaculares en velocidad y eficiencia
La prefabricación disocia el trabajo de cimentación en el sitio de la fabricación de accesorios, lo que permite que ambos ocurran simultáneamente.
Progreso paralelo: Mientras se prepara el terreno y se vierten los cimientos, se fabrican los componentes en la fábrica. Esto puede reducir drásticamente los plazos del proyecto entre un 30 % y un 50 %.
Mano de obra in situ reducida: El trabajo en obra cambia de la fabricación especializada, lenta y dependiente de las condiciones climáticas, a un ensamblaje y atornillado más rápido de piezas prefabricadas. Esto convierte una obra compleja en una línea de montaje más eficiente.
Programación predecible: La producción en fábrica es menos susceptible a retrasos debido al clima, lo que hace que los plazos del proyecto sean más confiables y predecibles.
Reducción significativa de costos
Si bien el costo unitario inicial de un componente prefabricado puede ser similar, los ahorros totales del proyecto son sustanciales.
Costos laborales más bajos: El trabajo en las fábricas suele ser más eficiente y menos costoso que el de los trabajadores cualificados que trabajan en condiciones de campo difíciles y que reciben salarios altos y pagan por día.
Residuos minimizados: La planificación y el corte computarizados precisos en una fábrica optimizan el uso del material, reduciendo drásticamente los desechos en comparación con las conjeturas y el recorte en el sitio.
Gastos generales reducidos: Las duraciones de proyecto más cortas significan menores costos de instalaciones del sitio, seguridad, administración y alquiler de equipos.
Mayor seguridad y sostenibilidad
Éste es uno de los factores más convincentes que impulsan el cambio.
Entorno de trabajo más seguro: Las plantas de producción están diseñadas para la seguridad, con ventilación, iluminación y equipos adecuados. Esto protege a los trabajadores de los numerosos peligros de una obra en construcción, como trabajar en altura, en espacios reducidos o en medio de múltiples actividades simultáneas.
Reducción de la congestión y el riesgo en el sitio: Menos trabajadores soldando y levantando materiales en el lugar reducen el riesgo de accidentes.
Beneficios ambientales: La fabricación controlada reduce el desperdicio de materiales. También minimiza el ruido, el polvo y la contaminación atmosférica para la comunidad circundante al sitio del proyecto. Además, la logística optimizada implica menos entregas de materias primas por camión, en comparación con el constante ir y venir de la fabricación in situ.
La transición de la fabricación in situ a la prefabricación en fábrica no es solo una tendencia, sino una evolución fundamental en nuestra forma de construir. Impulsada por herramientas de diseño digital como BIM (Modelado de Información de Construcción), que permiten una planificación perfecta de los componentes, la industria está adoptando un modelo más inteligente, rápido y seguro. Si bien ciertos elementos complejos o puntuales siempre pueden requerir trabajo in situ, las ventajas clave de precisión, velocidad, ahorro de costes y seguridad hacen de los accesorios prefabricados en fábrica la opción ideal para el futuro de la ejecución eficiente de proyectos.
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